LA VERDAD RELIGIOSA
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LA VERDAD RELIGIOSA
Año 1. Septiembre de 1909 Núm. 5. LA VERDAD RELIGIOSA REVISTA EL T MES DE MENSUAL OCTUBRE ODOS tenemos un día feliz, m u y feliz: es el día de la Madre querida que nos dió el s é r . En él buscamos l o que tenemos de m á s precioso para p r e s e n t á r s e l o como una prueba de nuestro amor. Ese día es de j ú b i l o , dé gozo, de caricias, de algo que no puede expresarse y que se siente en lo í n t i m o del alma. Es t a m b i é n ese día para nuestras madres, de gozo, de gracias, de derroche, de esplendidez; día en que, como v u l garmente se dice, se echa la casa por la ventana. E n él nos manifiestan de una manera m á s palpable su amor, nos c o n ceden m á s gracias, m á s favores. Pronto será el gran día de la Madre, no de uno, ó de dos, ó de algunos, sino de todos los mortales; de esa Madre, la m á s grande, la m á s pura, la m á s santa, la m á s c a r i ñ o s a , la m á s amante, causa de nuestras a l e g r í a s ; centro de nuestro amor, que endulza nuestras penas, que enjuga nuestras l á grimas, que colma nuestra dicha, que g u í a nuestra vida por este mar tempestuoso. Ese día feliz, m u y feliz á todos los mortales, es el d o mingo p r i m e r o de Octubre, día dedicado por nuestra M a d r e la Santa Iglesia, para solemnizar las glorias de la V i r g e n S a n t í s i m a del Rosario, para darle gracias por sus favores, para recordar sus caricias. En ese d í a , grande para la E u r o p a , grande para la C r i s - - 82 — tiandad toda y g r a n d í s i m o para los hijos de Domingo, nuestra Madre a m a n t í s i m a , m á s espléndida y m á s cariñosa que nuestras madres naturales, colma de favores y de gracias á todos sus devotos, á todos los cristianos ó, mejor dicho, á todos sus hijos, porque ¿ q u é cristiano hay que no tenga su rosario y no lo rece? P o d r á haber quien no lo tenga, pero quien no lo rece no. He visto yo mismo á esas almas de fe robusta y de cor a z ó n verdaderamente cristiano, suplir la falta de rosario con granos ú otra cosa, pero quedar sin rezarlo, no. Pero la santa Iglesia ha enriquecido ese día con gracias singulares. Ha querido que sea para todos los cristianos un día de jubileo, de gracias. ¿ Q u é cristiano no puede ganarlo? ¿ Q u é devoto de María no v e n d r á á ver á Madre tan amante y tan buena y á recibir sus gracias? ¿ Q u i é n no tiene una madre querida y en su día no se goza en festejarla y en recibir sus caricias? ¿ Q u i é n es el que ese día no ha sentido l a tir su c o r a z ó n al mismo impulso con el de su madre? ¿ N o tenéis todos esa dicha?... M u c h í s i m o s sí, pero muchos no. El que escribe estas líneas tampoco tiene madre, porque la muerte ¡cruel! c o r t ó su preciosa vida cuando a ú n era tierno n i ñ o ; no sintió sus caricias, y no p o d r á celebrar el gran día de esa madre querida que le dió el s é r , pero p o d r á con vosotros celebrar el gran día de la Madre S a n t í s i m a que nos dió el sér de gracia; p o d r á acudir el domingo primero de Octubre ante el altar del Rosario y llamarla de todo corazón Madre y siempre Madre, porque Ella es la Madre de los h u é r f a n o s , la Madre de los afligidos, la Madre de los pecadores. Y por visitarla en ese día con el alma pura, confesados y alimentados con el Pan de los Angeles, ¿ c u á n t a s gracias nos c o n c e d e r á la Madre S a n t í s i m a ? y ¿ c u á n t a s nos concede la santa Iglesia? Todos podemos ganar indulgencia plenaria visitando la iglesia del Rosario con las disposiciones dichas, desde el s á - — 85 — bado por la tarde hasta la puesta del sol del domingo, tantas veces cuantas visitemos á la celestial S e ñ o r a . Pero toda la octava y todo el mes son de gracias para nosotros y para nuestros difuntos y para todos los devotos de la Reina del S a n t í s i m o Rosario. Mis queridos lectores, ¿ n o a m á i s á M a r í a ? ¡Sí! c e r t í s i m o estoy de que la a m á i s como yo y m u c h o m á s . Pues, siendo así, venid el mes de Octubre, ó durante la octava, ó al m e nos el día del Rosario á saludar á la Madre del A m o r H e r moso, á pedirle su p r o t e c c i ó n , á recibir sus favores. Todos sabéis que el Rosario es la oración m á s grata á M a r í a , m á s enriquecida de gracias é indulgencias, las que son tantas^ que necesitaría m u c h o espacio para escribirlas y a d e m á s las conocéis, a! menos las principales. Es el Rosario la o r a c i ó n m á s sublime d e s p u é s del santo sacrificio de la Misa. Venid al Rosario, venid á M a r í a , venid á visitar á vuestra xMadre, que nunca muere y cuyo amor j a m á s se m a r c h i t a . EL R 0 S R R 1 0 EN S ñ L R M R N K f l L A devoción al Rosario de M a r í a en el pueblo s a l m a n tino, se remonta á una a n t i g ü e d a d de que no hay m e moria. A l querer rehacer la historia del Rosario en Salamanca, nos sucede lo que sucede siempre. L o s o r í g e n e s son obscuros, conjeturales, desconocidos. A la historia ha de suplir una explicación v e r o s í m i l , pero siempre expuesta á ser una f á b u l a . Por desgracia ni ésta tenemos: no tenemos ni siquiera una fábula que nos cuente los comienzos del Rosario en Salamanca. M u y fácil sería dar una explicación cumplida á los que han defendido la estancia de Santo D o m i n g o en esta c i u dad, y la fundación por él hecha del p r i m e r convento situado en las m á r g e n e s del T o r m e s , j u n t o al santuario de Nuestra S e ñ o r a de la Vega, bajo la a d v o c a c i ó n de San Juan el B l a n - - 84 - co. L a a n t i g ü e d a d es innegable. N o puede razonablemente dudarse que la devoción del Rosario llegó á Salamanca con los primeros hijos de Santo Domingo: y esto sucedió en vida del ínclito Patriarca e s p a ñ o l , s e g ú n unos, á raíz de su muerte,, s e g ú n otros, y ciertamente de 1226 á 1229. E l convento de San Juan el B l a n c o fué la cuna del Rosario en Salamanca, el centro desde donde esta devoción mariana se difundió á todas las poblaciones de la comarca. El convento se t r a s l a d ó . Tenemos detalles curiosos de los trabajos del nuevo edificio, de la grandiosa ceremonia de la t r a s l a c i ó n , del júbilo del pueblo en la i n a u g u r a c i ó n del convento nuevo. Del Rosario nada sabemos. Desde los primeros a ñ o s de su estancia en Salamanca, los Dominicos comenzaron la misión singular que Dios les h a b í a deparsdo. Su espíritu religioso y su saber teológico les conquistaron los oficios m á s encumbrados. Los retazos de historia que del i n signe convento de San Esteban tenemos hechos, no son h i s toria del edificio, n i del culto, ni del r é g i m e n del convento .. ni siquiera del ministerio apostólico ejercido por muchos de sus moradores: son m á s bien biografías de religiosos sabios, maestros de maestros, profesores eminentes de la U n i v e r s i dad salmantina, prelados b e n e m é r i t o s quedos reyes y los papas han sacado del retiro silencioso de San Esteban, para que tratasen los negocios difíciles, para que gobernasen el pueblo de Dios. Así nuestros mayores nada nos dicen de la devoción del Rosario, y nada tiene de e x t r a ñ o . L a traslación de los religiosos Dominicos del convento de San Juan el B l a n c o á la parroquia de San Esteban, dentro de la ciudad, debió ser una gran ventaja para difundir m á s presto el conocimiento y la devoción del salterio mariano. Nada podemos afirmar con certeza hasta el a ñ o de 1327, en que Alfonso de G o d í n e z , fundó un hospital en la huerta vecina á la dicha parroquia, bajo la advocación del Rosario. Alfonso G o d í n e z era descendiente de Godino de Coimbra, fundador de la iglesia de San Esteban en su principio, y protector decidido de los Dominicos m á s tarde, cuando' éstos vinieron á ocuparla. E l hospital era una asociación benéfica,, una cofradía. Es el primer rasgo netamente h i s t ó r i c o que conocemos. Los pontífices bendijeron la asociación repetidas veces, y la favorecieron c a r i ñ o s a m e n t e . P í o I V llegó hasta anexionarle la sacristía de la villa de Cantalpino. Así, m á s de dos s i - — 85 — glos antes que el mundo cristiano contemplase estupefacto y agradecido el poder de la V i r g e n del Rosario, manifestado en las aguas de Lepanto, existía en Salamanca una m u l t i t u d numerosa dedevotos, una cofradía del Rosario floreciente, sustentando un hospital, recibiendo de continuo las bendiciones de los papas. El hospital d e s a p a r e c i ó en 1681. L a asociación no m u r i ó ; c o n s e r v ó , ya que no sus rentas, al menos su espíritu y su d e n o m i n a c i ó n . Se estableció en la iglesia de San Esteban, ya entonces conventual de los P P . Dominicos. Nada tenemos hoy del hospital ni de la p r i m i t i v a iglesia de San Esteban. El solar del primero está ocupado por varias casas de personas particulares. A los antiguos blasones de los Godínez j a quelados por el color rojo y color de oro, han sucedido los escudos gloriosos, azules y blancos, que hoy ostenta el magnífico edificio de San Esteban, debido á uno de sus hijos m á s preclaros, al Cardenal Juan A l v a r e z de T o l e d o . Cuando se t r a s l a d ó la cofradía del Rosario, estaba a ú n edificándose el grandioso templo, labor de un siglo entero, la quinta m a r a v i l l a del mundo, s e g ú n frase del M a r q u é s de Valdegamas. Las circunstancias eran inmejorables. L a cofradía se a p r o p i ó una capilla. E n la obra gigantesca de la nueva iglesia trabajaban los artistas m á s esclarecidos de nuestro suelo: Juan de A l a v a , Rivero, Salcedo, los grandes arquitectos: Juan Antonio Cercni, en la portentosa fachada; C h u r r i g u e r a , en el gigantesco retablo s a l o m ó n i c o ; Claudio Coello, en el lienzo del m a r t i r i o de San Esteban; Palomino, en el fresco de la apoteosis de Santo Domingo y de su O r den... E n la nueva capilla del Rosario se i n m o r t a l i z ó el gran pintor V i l l a m o r . Su trabajo es hoy admirado por los amigos del arte que visitan nuestro templo m o n u m e n t a l : los devotos del Rosario ven en él un documento a u t é n t i c o , innegable, que relata su historia, la historia de la V i r g e n del Rosario de Salamanca. La preponderancia efectiva de esta devoción antes de la nueva iglesia, no puede negarse con fundamento. Su preponderancia efectiva d e s p u é s de nuestra obra, puede demostrarse con vigor histórico. L a d e v o c i ó n del Rosario en Salamanca ha sido siempre popular, universa!, de todos. A mediados del siglo x v i el ser cofrade del Rosario era m u y pocp m á s que ser cristiano. Así sólo se explica su delirio amoroso con que a ú n hoy acuden á venerar la imagen del Rosario, - H e la devoción singular con que la veneran. L a imagen no es ciertamente de una a n t i g ü e d a d r e m o t í s i m a , no es ninguna de esas i m á g e n e s de rostro moreno ó negro que se veneran en casi todos los santuarios famosos y concurridos en España. Es indudablemente del tiempo de la capilla, y q u i z á s mucho anterior. Yo no sé si es su a n t i g ü e d a d lo que cautiva sus devotos; lo cierto es que el pueblo acude á ella como á una imagen de rostro negro, a n t i q u í s i m a , milagrosa, aparecida. Esto no es nuevo. Siempre los amigos del Rosario han corrido presurosos á postrarse á los pies de la imagen deM a r í a . E l pueblo la ha venerado respetuoso, los grandes le han ofrecido sus riquezas, los afligidos le han confiado sus angustias, los agraciados su v e n t u r a , los sabios su ciencia, los militares su honor. L a capilla de M a r í a ha estado siempre adornada con preciosidades que le ofrecían sus devotos. H o y estos recuerdos escasean. E l gran C a p i t á n , sobrino del insigne purpurado Dominico fundador de la iglesia, ofreció á M a r í a del Rosario en su capilla de Salamanca, la espada i n vencible que S. Pío V le h a b í a bendecido y le había regalado para honrar su genio m i l i t a r y cristiano. Este valioso regalo, en el que el Duque de Alba h a b í a cifrado todas sus glorias guerreras, estuvo siglos enteros colocado j u n t o á la imagen de M a r í a , en el mismo c a m a r í n . En 1867 d e s a p a r e c i ó este monumento de la piedad de un hombre tan ilustre. Manos sacrilegas lo arrebataron con el afán miserable de acaparar riquezas ó con el espíritu ruin de aniquilar todo recuerdo de la vida cristiana de nuestra nación. H o y tenemos el T o i s ó n de oro del mismo D u q u e de Alba, con manto de la V i r g e n , regalo de su esposa la Duquesa de A l b a . . . Es lo ú n i c o que escapó de las violaciones criminales realizadas en aquel período de i g n o m i n i a . Con el andar de los tiempos la devoción del Rosario iba echando raíces m á s hondas. E n 1808 la capilla de la cofradía pudo librarse' de las acometidas destructoras del ejército francés. Entre la iglesia de San Esteban y el T ó r m e s , de aguas mansas, se eleva el histórico M o n t e Olivete. Sobre él una gallarda cruz de piedra conmemora uno de los prodigios de la predicación de San Vicente Ferrer. Dícese que el Emperador q u e r í a destruir la iglesia: esto entraba en sus planes e s t r a t é g i c o s . Delante de ella divisó la cruz de San V i cente. P r e g u n t ó q u é era, y no t u v o valor para derribar la - 87 - la cruz ni para derribar la iglesia. San Vicente y la V i r g e n se h a b í a n interesado por los hijos del Rosario. H o y es el día en que pueden éstos gloriarse de tener la misma capilla que recibieron al instalarse en el templo de San Esteban. , Es verdaderamente admirable... E n la centuria pasada se b o r r ó con sangre toda la historia de lo pasado, se interrumpieron con las armas todas las tradiciones nacionales y religiosas que en el pueblo fielmente se conservaban y se t r a n s m i t í a n de g e n e r a c i ó n en g e n e r a c i ó n . Se h u n d i ó nuestra m o n a r q u í a , desaparecieron nuestras instituciones»religiosas, nuestros gloriosos monumentos, nuestras riquezas a r t í s t i c a s , nuestra ciencia... en medio de tanta desolación y de tanta ruina, y á pesar de ello, un grupo numeroso de Heles salmantinos se r e u n í a diariamente en la capilla del Rosario, -para honrar á M a r í a y pedirle la salvación de E s p a ñ a . Si todas las historias particulares se interceptaron, la historia del Rosario en Salamanca, no tiene un b o r r ó n , ni un c a r á c ter'atenuado, ni un r e n g l ó n v a c í o . La r e v o l u c i ó n h a b í a arrojado á los religiosos de sus moradas de santidad; Los Dominicos de San Esteban se hallaban t a m b i é n dispersos, fugitivos, con el alma apenada, la mayor parte sin hogar, sin familia, perseguidos de muerte, sin tener unos brazos amigos que les garantizasen la existencia. ¿ Q u é sería de la cofradía del Rosario sin sus consejos, sin sus directores, sin sus apóstoles que prediquen, edifiquen y bendigan? T o d o lo suplió la fe intensa, la d e v o c i ó n inquebrantable que á María profesaban sus devotos. E n 1880, cuando algunos Dominicos dispersos vinieron á reunirse en San Esteban, la capilla del Rosario tenía un c a p e l l á n propio, creado á raíz de la e x c l a u s t r a c i ó n . Ellos, los fieles servidores de la V i r g e n , continuaron unidos y pidieron u n capellán para continuar sus cultos, para seguir honrando á la Reina del Rosario. La capellanía subsiste de alguna manera. H o y que los religiosos de Santo Domingo se hallan al frente de la cofradía y de la capilla, se cobran de la m i t r a setenta pesetas anuales, como una reminiscencia de la capellanía antigua. Esta es la historia de lo pasado. Los pocos trozos que de ella restan, son m u y consoladores. L a devoción del Rosario c o m e n z ó desde m u y antiguo, fué creciendo cada vez m á s con el andar de los siglos, y cuando llegó el tiempo de las - 88 — grandes pruebas, una devoción sincera, vigorosa, ardiente, pudo hacer estériles las tentativas de aniquilamiento que en • sayo la r e v o l u c i ó n del siglo pasado. FR. S. {Continuará). Las asociaciones del Rosario I . L a Cofradía,—¿Quién no ha oido hablar de esta asociación? E n nuestra E s p a ñ a católica, sin e x a g e r a c i ó n , se puede decir que ha sido la Cofradía del Rosario la m á s popular, la que m á s influyó en nuestra historia, puesto que llegó á ser la manifestación ostensible de la piedad de nuestro pueblo. A ú n en la actualidad da indicios de esa pujante vitalidad la aureola de respeto que ciñe á las que se han venido conservando y la s i m p a t í a y el agrado con que se saluda su resta blecimiento ó creación en los lugares en que no existía, sin que despierte nunca g é n e r o alguno de odio ni recelosa perse c u c i ó n . Mas como quiera que a ú n entre las personas piadosas se desconoce con frecuencia su índole, c o n f u n d i é n d o l a con asociaciones parecidas, como son el Rosario viviente y el Rosario p e r p é t u o , creemos será del agrado de nuestros lectores explicar sumariamente en este a r t í c u l o su naturaleza, obligaciones y ventajas de sus miembros y diferencias con esas otras que acabamos de mencionar. El M . R. P. F r . Vicente A l v a r e z Gienfuegos, en un o p ú s culo intitulado « E l Santo Rosario y las I n d u l g e n c i a s » , cuva lectura recomendamos á todos los devotos del Rosario, expone así el c a r á c t e r de esta cofradía, siguiendo á Su Santidad L e ó n X I I I : « L a cofradía del Rosario, creada por Santo D o mingo, y confiada á su Orden, tiene por objeto principalísimo unir entre sí suavemente á los animosos devotos de M a ría para que á una tributen á esa Madre c a r i ñ o s a el mejor de - 89 - los obsequios, el piadoso homenaje que supera á lodo encomio, al decir del mismo Papa: el rezo del rosario. Obliga-» ciones no impone ninguna bajo pecado. L o único que aconseja es que, cuando menos, se rece el rosario tres veces en la semana. Por lo d e m á s , no hay duda que los que rezan el rosario, siendo cofrades, ganan m á s , inmensamente masque los que no lo son. Así es que no comprendo c ó m o haya fieles que todavía no sean cofrades, y eso que el serlo nada cues ta, ni dinero, ni estar largos ratos en la iglesia, ni abandonar sus qu^haceres; pues todo cuanto cuesta se reduce á dar su nombre y su apellido á un Religioso Dominico ó á un Director del Rosario, para que lo apunten en el libro de los cofrades. Y en cambio, estando su nombre en el n ú m e r o de los cofrades, no solamente gana m á s que los otros con el rezo del rosario, sino que encima de eso consigue todas las d e m á s indulgencias de la cofradía y se pone en espiritual comunica ción con los cofrades del mundo, con los Religiosos y las Religiosas D o m i n i c a s » ( p á g . 14). Volvamos, pues, á la i u t e r r o g i c i ó n con que hemos e m pezado estas líneas: ¿ Q u i é n no ha oído hablar de la Cofradía del Rosario? Y d e s p u é s de lo expuesto preguntamos: ¿ Q u i é n , una vez conocido su m é r i t o y excelencia, dejará de pertenecer á ella? Y si su valor intrínseco no es suficiente para m o ver la voluntad de muchos fieles á solicitar su i n c o r p o r a c i ó n , mediten un momento en el ejemplo de tantos personajes conspicuos, como Papas, Reyes, Prelados, etc., que han tenido á gran dicha ser devotos cofrades del Rosario, y cuyos nom bres no insertamos a q u í , para no hacernos interminables. Por esta misma r a z ó n no detallaremos las indulgencias, tanto plenarias como parciales, con que está enriquecida y que pueden verse en el citado folleto del P. A . Cienfuegos, sólo diremos que tienen todos los asociados al rezo del Santo Rosario una plenaria en el día de ingreso en la Cofradía y al recibir la Sagrada C o m u n i ó n , recién inscriptos, en la Capilla de la misma, etc , etc. — go - I I . El Rosario viviente.—El Rosario viviente es una asociación destinada á acostumbrar fácilmente á los fieles al rezo del S a n t í s i m o Rosario. A este efecto se forman coros de quince personas, y sorteando entre si los quince misterios, se c o m prometen á rezar diariamente cada uno su misterio, ya sea durante un mes ó bien en un a ñ o , s e g ú n cuanto tarde en ve • rificarse el sorteo. L o mismo que la Cofradía del Rosario, depende directamente del Maestro general de la Orden de Predicadores, que nombra los Directores locales, que suelen ser los mismos que los de la Cofradía, y éstos á su vez nom • bran los celadores de los coros de estas asociaciones. Puede haber muchas en un mismo lugar, lo que no puede efectuarse con las cofradías sin licencia especial del Director general, y no necesitan del consentimiento del Ordinario para su creación, como acontece con las cofradías (á no ser que é s t a s se instalen en Conventos de PP. Dominicos, pues en este caso tampoco necesitan permiso del diocesano). I I I . El Rosario perpetuo.—En cuanto al Rosario p e r p é t u o , como su nombre lo indica, tiene por objeto el rezo sin i n t e r misión del Rosario entero por sus miembros, para lo cual é s tos se distribuyen las horas del día y de la noche de manera que no quede ninguna vacía y sin que llegue al trono de María el incienso s u a v í s i m o de su predilecta d e v o c i ó n . Los asociados deben ser antes cofrades del Rosario, v si por alguna causa cambian la hora de guardia, no pierden de ninguna manera las indulgencias. A u n q u e es asociación ésta que s u pone no ligeros sacrificios en sus afiliados, sobre todo los que eligen las altas horas de la noche, se ha extendido mucho por toda E s p a ñ a . En Galicia el centro de P a d r ó n cuenta con muchos miles de asociados sumamente fervorosos y que enaltecen la piedad de aquel pueblo. En Asturias t a m b i é n está m u y floreciente esta devoción, lo mismo que en A n d a lucia, y en esta ciudad y diócesis de Salamanca, gracias á Dios, el Rosario p e r p é t u o es una de las devociones m á s arraigadas y llenas de vida. — QI — Para animar á los remisos, á quienes acobarda el sacrificio que les impone esa hora de guardia á la Reina del Cielo, vamos á terminar estos deshilvanados renglones con.la noticia de un edificante hecho que p r e s e n c i ó el autor de estas l í n e a s . Visitaba éste, con otro m i e m b r o de una asociación de caridad, á cierto m a t r i m o n i o p o b r í s i m o de una capital aragonesa. E l marido, de unos treinta a ñ o s , estaba tísico; á la mujer, de la misma edad p r ó x i m a m e n t e , le faltaban ambas manos, debido á un funesto accidente que le acaeció á los cinco a ñ o s de edad. A u n así ganaba un pedazo de pan lavando ropa en el río á fuerza de dejar en carne viva sus m u ñ o n e s . A l t o c o n cepto t e n í a m o s formado de la ejemplar y hasta h e r ó i c a v i r tud de aquel m a t r i m o n i o por lo que h a b í a m o s observado en anteriores visitas, cuando nuestro asombro subió de punto cierta tarde, que, e x t r a ñ a n d o hallarle á él durmiendo sobre dos sacos de paja que le s e r v í a n de lecho, y p r e g u n t á n d o l e la causa, nos dijo con su habitual sonrisa: « M i r e n ustedes, hemos pasado mi mujer y yo casi toda la noche sin d o r m i r , porque, como tenemos escogida la hora de doce á una de la noche para hacer nuestra hora de guardia del Rosario perpetuo, y no t e n í a m o s luz (¡tal era su pobreza!), nos pasamos el tiempo rezando distintas devociones hasta que en el reloj de la iglesia vecina o í m o s dar las doce é hicimos nuestra hora de v e l a » . ^ Q u é os parece, queridos lectores? A n t e un ejemplo como este ¿ n o s dejaremos dominar de la tibieza y de la pereza? Y , si acaso tenemos motivos justos para eximirnos de este sacrificio que impone el ingreso en la asociación del Rosario p e r p é t u o , a h í tenéis la del Rosario viviente y la Cofradía del Rosario, que sólo exigen lo que siempre se ha considerado como casi ineludible á todo cristiano, ser devoto de M a r í a , lo que se demuestra especialmente, siéndolo oficialmente de su Rosario, ingresando, .cuando menos, en su Cofradía. F. N . A g o s t o , 1009. Q2 DE PENA EL E DE FRANGIA DIA DE L A F I E S T A L e s p e c t á c u l o es grandioso y conmovedor. Emparapetado uno en cualquiera de aquellos riscos, dominados tan sólo por las á g u i l a s de atrevido vuelo, puede contemplar á la m u l t i t u d casi infinita, á millares de peregrinos fervorosos, que, jadeantes, trepan por aquellas rocas, y que van á postrarse á los pies de la V i r g e n de la P e ñ a . Y esta m u l t i t u d , estos millares de hombres que suben fervorosos, hemos podido contemplarla este a ñ o como la contemplamos todos los a ñ o s , al caer de la tarde, la víspera de la fiesta. ¡ C ó m o convida aquello á creer en Dios y á amarle mucho...! Aquel horizonte inmenso, b a ñ a d o por la pálida y triste luz crepuscular, parece reproducir la voz de Dios y decir á nuestras almas palabras ya de ternura, ya de queja y de r e c r i m i n a c i ó n , y la m u l t i t u d de hombres que por todas partes se ven subir abisma el alma en sentimientos hondos, en pensamientos serios. Q u i z á s aquellas personas, aquel grupo que va a c e r c á n d o s e , suben al santuario de la Virgen de la P e ñ a á ofrecer á la M o r e n i t a el sacrificio de sus hijos, de sus hermanos, de sus parientes, que luchan denodadamente contra el enemigo de la patria; q u i z á s s u b i r á n á pedirle esfuerzo para llevar con fortaleza, con entereza y resignación cristianas, el infortunio, la desgracia que se ha entrado por los umbrales de sus casas..i ¡Dios sabe para c u á n tas humanas miserias p e d i r á n remedio...! —Buenas tardes, Padre. — M u y buenas. ¿ Q u é le trae á usted a q u í ? Aquel hombre joven, aplastado, agobiado por el dolor, me abrió su alma. — Vengo á pedir á la V i r g e n nada menos que m i vida. Hace un mes tenía esposa, recibía lleno de gozo las caricias de dos n i ñ o s , de dos hijitos hermosos... y hoy no me queda ya m á s que el sepulcro para llorar allí m i soledad. ¡ C u á n t o s de los que v i subir l a m e n t a r í a n iguales penas! La gran m u l t i t u d está ya arriba. Unos, los m á s fervorosos, han ido directamente á postrarse ante la imagen m i lagrosa de la Virgen y abrirle sus corazones y pedirle llana- - 9? - nienle, confiadamente. Otros, los m á s , están ocupados en buscarse un rinconcito donde pasar la noche con toda la comodidad que puede darse en estas alturas incultas y despobladas. D e s p u é s la m u l t i t u d , los fervorosos, los ocupados, van a g r u p á n d o s e silenciosos ante la capilla de Alaría. Todos rezan con afán solicito, con amor de hijos. Cada uno ve los ojos blancos, brillantes, expresivos y hermosos de la V i r g e n bendita que miran á él, que hablan maternalmente á su corazón atribulado ó á su c o r a z ó n agradecido... Pronto empe zará la novena. Mientras tanto, para el curioso, para el despreocupado, para el que no siente en la iglesia, s u c e d í a poco de nuevo, nada que contar. Por fin sonó la campana. Yo sé que las gentes de las cercanías la escuchan siempre con cierto o r g u l l o : es la c a m pana nueva. R e u n i é r o n s e todos, los curiosos y los rezagados, y empezaron los cultos del ú l t i m o día de la novena. Se rezó el santo Rosario; la capilla del santuario c a n t ó una solemne l e t a n í a , á la cual r e s p o n d í a el pueblo enfervorizado y entusiasmado; d e s p u é s la novena y d e s p u é s la p l á t i c a , que estuvo á cargo del R v d o . P. Cecilio M o r á n . Quiso sin duda que- la d e v o c i ó n de aquellas buenas gentes fuese completa, plena, sincera, eficaz y les i n v i t ó á sincerar sus almas en' la presencia de Dios por medio del Sacramento de la penitencia y poder así, presentarse ante la V i r g e n con esa confianza y esa seguridad con que á ella acuden siempre los hombres de conciencia limpia, los limpios de c o r a z ó n . D e s p u é s la m u l t i t u d se dividió. U n o s p e r m a n e c í a n á los pies de la V i r g e n llorando, gozando, recordando, o r a n d o . . . amando. Otros salieron del templo y de la plaza y fueron á visitar los lugares, los rinconcitos, las cuevas, los riscos, que todos los a ñ o s visitan. A las once de la noche la gran m u l t i t u d d o r m í a . E n las alturas del risco dominaba el silencio de siempre, profundo, imponente, nunca i n t e r r u m p i d o . L a m a ñ a n a del día 8 a m a n e c i ó e s p l é n d i d a y hermosa. E l horizonte claro y límpido de la v í s p e r a , era h o y un m a r i n menso de espesa niebla. De entre aquella inmensidad de aguas a é r e a s , flotantes, descollaba tan sólo el p e ñ ó n gigantesco, el g r a n risco con la Reina de la sierra, y el santuario y.la m u l t i t u d de la v í s p e r a . — 94 — La m u l t i t u d había crecido, grupos crecidos y numerosos h a b í a n va llegado m u y tempranito, otros iban llegando, otros iban a ú n por las faldas de la gran m o n t a ñ a : la gran masa de aguas flotantes, nos impedía descubrirlos. A r r i b a , en la explanada, mucho m o v i m i e n t o , mucha gente, puestos de fruta, de pan, de carne, de objetos de curiosidad ó de regalo. Dentro del templo las misas, el orar continuo de los devotos, muchas velas encendidas en des orden, mucha tranquilidad, mucho silencio. Hasta la hora de la misa M a y o r , muchos fieles recibieron el Sacramento de la penitencia y la Sagrada C o m u n i ó n . Esto produjo una satisfacción m u y grande á todas las personas verdaderamente celosas porque las fiestas religiosas de ahora sean lo que deben ser, lo que han sido en las edades pasadas para n ú e s tros mavores que las instituyeron y fervorosamente las celebraron. A las diez c o m e n z ó la solemne misa M a y o r . L a misa es,' sin duda, un acontecimiento. L a falta de personal, de medios, no permite que misas como esa se digan ni se canten en los pueblos de la Sierra. E l p a n e g í r i c o estuvo á cargo del R v d o . P. M a t í a s G a r c í a . H a b l ó á los serranos de la Virgen de ia P e ñ a con ingenuidad, con sencillez, con ardor... como exige el amor acendrado, la devoción grande que á su V i r gen morena tienen aquellos pueblos. T e r m i n a d a la misa, se o r g a n i z ó la procesión con la i m a gen de M a r í a . Su trayecto fué breve: rodeó la plaza y la h o s p e d e r í a . En medio de aquella sencillez, no cabe mayor solemnidad. Entre el alegre sonar de la campana y el estampido de los cohetes, la imagen salió de su templo como para dar un vistazo al horizonte inmenso, que desde el risco se domina, á bendecir á aquellos pueblos vecinos que todos los días dirigiéndose hacia allí, hacia el risco, hacia su trono, la saludan. L a m u l t i t u d la saluda de rodillas, la aclama, la venera... L a imagen de M a r í a vuelve á su c a m a r í n y desde allí vela amorosa por todos sus hijos, por todos los que la llaman M a d r e . Ya todos han consumido su repuestito de alimento y han adquirido los competentes recuerdos ó regalos para sus hijos ó para sus allegados. Antes hay que decir adiós á la M o r e n i t a . L a m u l t i t u d vuelve de nuevo á reunirse en el templo, - 95 - reza el rosario, cada uno dice á la Virgen lo ú l t i m o , todo lo que tenía que decirla, y poco d e s p u é s , á las dos de la tarde, ya sólo hay arriba, junto á la V i r g e n , una docena de personas: las de siempre. Todos los d e m á s descienden satisfechos por la senda tortuosa. Todos llevan cosas buenas que contar. Los que han cumplido sus promesas ó sus votos c o n t a r á n lo que puede contar una conciencia tranquila y agradecida, los que hayan obtenido a l g ú n favor c o n t a r á n el favor y el poder de la Virgen y el agradecimiento de sus corazones... y los que nada de esto hayan hecho p o d r á n al menos decir á sus parientes y conocidos que los ojos blancos, brillantes, expresivos y hermosos de la Virgen de la P e ñ a les han mirado y han hablado á sus almas el lenguaje que les conviene escuchar. Hijos del pueblo que a d o r á i s á la Reina M o r e n i l a , que tiene su trono sobre el risco, v i v i d tranquilos y amadla m u cho, que desde aquella altura vela por vosotros. S a l a m a n c a , A g o s t o de 1909. SEeeioN DE Nonems De Dios nadie se burla. — D u r a n t e la semana r e v o l u c i o n a r i a , q u e d e j ó c u b i e r t a s de sangre y de r u i n a s las calles de B a r c e l o n a y de o t r a s p o b l a ciones c a t a l a n a s , o c u r r i e r o n a l g u n o s casos que t i e n e n todas las s e ñ a l e s de ser v e r d a d e r o s castigos de D i o s . S o l a m e n t e c i t a r e m o s a l g u n o s de los m u c h o s q u e h a n r e f e r i d o los p e r i ó d i c o s de todos los c o l o r e s y p a r t i d o s . U n o de los m a l v a d o s que i n c e n d i a r o n el t e m p l o y c o n v e n t o de la P u r í s i m a C o n c e p c i ó n , d e s p u é s de cargar c o n todos los objetos q u e p u d o , ent r ó en la s a c r i s t í a , f o r z ó los a r m a r i o s y p i s o t e ó y q u e m ó g r a n p a r t e de los sagrados o r n a m e n t o s . L u e g o , p a r a escarnecer m á s e l c u l t o d i v i n o , se r e v i s t i ó de m a n í p u l o , estola y c a s u l l a , y e m p e z ó á s a l t a r y c a n t a r ante la t u r b a de i n c e n d i a r i o s , que a p l a u d í a e n t r e carcajadas sus b l a s f e mias y sus c o n t o r s i o n e s obscenas. Para t e r m i n a r la h o r r i b l e p a r o d i a , e c h ó la b e n d i c i ó n á sus c o m p a ñ e r o s , d i c i e n d o : « I t e missa e s t » . Pistos desfilaron, s i m u l a n d o u n a p r o c e s i ó n , m i e n t r a s el s a c r i l e g o p r o f a n a d o r se r e t i r a b a á la s a c r i s t í a á despojarse de las v e s t i d u r a s . P e r o en el m i s m o i n s t a n t e se d e s p l o m ó sobre él u n t a b i q u e y l o s e p u l t ó bajo los esc o m b r o s . C u a n d o a l g u n a s horas d e s p u é s lo e x t r a j o de a l l í la C r u z R o j a , se v i ó que t e n í a el c r á n e o aplastado, la cara c u b i e r t a de c u a j a r o n e s de sangre, los ojos s a l t á n d o l e de Jas ó r b i t a s y que sus dedos, c r i s p a d o s , a p r e t a b a n a ú n las alhajas robadas — U n c h i q u i l l o de M a n r e s a , q u e se a p o d e r ó de a l g u n a s f o r m a s consagradas, t u v o la h o r r i b l e o s a d í a de p r o fanarlas en p ú b l i c o del m o d o m á s obsceno, d i c i e n d o al m i s m o t i e m p o : «Si Dios e s t á a q u í , q u i e r o ver q u é m e s u c e d e r á » . L o q u e le s u c e d i ó f u é - go - q u e , poco d e s p u é s , una bala t r a s p a s ó su g a r g a n t a , y al i n s t a n t e se apod e r ó de él t a n furiosa l o c u r a , que tres h o m b r e s no e r a n capaces de su j e t a r l o , m u r i e n d o el desdichado entre dolores a t r o c e s . — T a m b i é n una m u j e r se p r e s e n t ó en una taberna, p i d i s n d o al d u e ñ o q u e le echase v i n o en u n c o p ó n q u e h a b í a robado en una iglesia. N e g á b a s e el h o m b r e , pero e l l a , sacando u n r e v ó l v e r , le o b l i g ó á ejecutar l o q u e le o r d e n a b a . Des pues de a p u r a r el v i n o de u n t r a g o , iba á g u a r d a r s e el a r m a en el seno, c u a n d o se le d i s p a r ó i n v o l u n t a r i a m e n t e , a t r a v e s á n d o l e el pecho una bala, q u e la d e j ó m u e r t a en el acto. Lógica anticlerical. - Del p e r i ó d i c o L a A c c i ó n S o c i a l , en su n ú m e r o del 12 de A g o s t o , c o p i a m o s l o q u e sigue: « D . R o d r i g o S o r i a n o , el batal l a d o r , el d i p u t a d o r a d i c a l , el enemigo de los rezos y sermones, se casa. Y se casa, a s ó m b r e n s e ustedes, con u n a d a m a r e l i g i o s a , la D u q u e s a de D u z c a l ¡ Q u é c i n i s m o ! . . A l enemigo del c l e r i c a l i s m o lo v e r e m o s m u y en breve tener en casa u n o r a t o r i o para su s e r v i c i o p e r s o n a l , en el q u e , de r o d i l l a s en t i e r r a , p e d i r á al T o d o p o d e r o s o lo i l u m i n e é i n s p i r e para c o m b a t i r en el Congreso todas las Ordenes r e l i g i o s a s » . A s í son, a ñ a d i r e mos nosotros, casi todos los anticlericales. D í g a l o , si n o , Canalejas, que, d u r a n t e la r o g a t i v a del b l o q u e , r e c i b i ó la b e n d i c i ó n n u p c i a l de m a n o del O b i s p o de M a d r i d . P r e d i c a n el odio á la R e l i g i ó n , el m a t r i m o n i o y el e n t i e r r o p o r lo c i v i l , y luego ellos se casan c o n las m u j e r e s m á s piadosas q u e e n c u e n t r a n . Retractación honrosa. - D . Ricardo A t i e n z a ha d i r i g i d o al S r . Obispo de M a d r i d - A l c a l á la s i g u i e n t e carta: « E x c m o . S e ñ o r : A V . E . con el m a y o r respeto e x p o n g o q u e con esta fecha me d i r i j o al l i m o . Sr. Obispo de Badajoz, r e t r a c t á n d o m e de mis pasadas ideas en el e r r o r y p i d i é n d o le su b e n d i c i ó n . He p e r t e n e c i d o á la prensa i m p í a y en E x t r e m a d u r a es donde m á s c o m b a t í á la Iglesia de Dios; por esto p i d o t a n i n m e r e c i d o f a v o r a l r e f e r i d o Prelado; a s i m i s m o le r u e g o q u e o r d e n e se haga p ú b l i c o en el B o l e t í n E c l e s i á s t i c o y q u e se d i f u n d a p o r t o d a la b u e n a p r e n s a » . Nuevo é ilustre terciaria dominico.—El A r z o b i s p o de B o l o n i a ha quer i d o pertenecer, c o m o todos sus antecesores desde el s i g l o x m hasta el presente, á la T e r c e r a O r d e n de Santo D o m i n g o . E l d í a 4 de A g o s t o , fiesta de n u e s t r o S a n t o P a t r i a r c a , r e c i b i ó j u n t o á s u s e p u l c r o el santo e s c a p u l a r i o de manos del l i m o . D . F r A n g e l J a c i n t o S c a p a r d i n i , Obispo d o m i n i c o de Ñ u s c o , el c u a l en esta o c a s i ó n p r o n u n c i ó u n elocuente y sentido discurso Colegio Internacional.—En N o v i e m b r e p r ó x i m o a b r i r á sus aulas el n u e v o y espacioso C o l e g i o I n t e r n a c i o n a l de estudios e c l e s i á s t i c o s q u e los D o m i n i c o s acaban de f u n d a r en R o m a . S u S a n t i d a d P í o X ha p r o m e t i do redactar el R e g l a m e n t o por que ha de regirse, y t a m b i é n le ha c o n cedido poder para dar grados, así á los a l u m n o s de la O r d e n c o m o á los del C l e r o S e c u l a r en las F acu l t ad es de F i l o s o f í a , T e o l o g í a y Derecho Canónico. S A L A M A N C A . — I m p . de C a l a t r a v a , á cargo d e M a n u e l P. C r i a d o .