LA IMAGEN PATRIARCAL DE LAS MUJERES EN LAS COPLAS

Transcripción

LA IMAGEN PATRIARCAL DE LAS MUJERES EN LAS COPLAS
LA IMAGEN PATRIARCAL DE LAS MUJERES EN LAS COPLAS
FLAMENCAS
Miguel López Castro.
El presente artículo sintetiza una parte de la tesis doctoral “La imagen de las
mujeres en la coplas flamencas. Análisis y propuestas didácticas”, tesis realizada
por el propio autor, dirigida por Nieves Blanco y Gerhard Steingress y leída en
Málaga en septiembre de 2007. En estas páginas se resume la parte de la tesis
dedicada al análisis de las coplas flamencas. Utilizando como principios teóricos
de análisis la teoría de género, se llega a la conclusión de que el flamenco, como
manifestación cultural y artística, refleja los valores de la sociedad patriarcal en la
que nace y se desarrolla.
Se analizan dos colecciones de coplas: una, “Cantes flamencos y cantares” de
Antonio Machado y Álvarez, 1870 y otra formada por grabaciones de artistas
actuales. Las conclusiones apuntadas antes son válidas para ambas colecciones,
con la única diferencia de que un número muy escaso de coplas de los artistas
actuales recoge algunos aspectos propios de la de búsqueda de la igualdad entre
géneros que caracteriza a la sociedad actual.
La tesis doctoral de la que parte este artículo tiene como objetivo final el trabajo
en el aula introduciendo el flamenco con contenido coeducativo para lo cual aporta tres
unidades didácticas experimentadas. Ahora bien, este trabajo se centra en cómo se
realizó el análisis de las coplas y los resultados de las conclusiones de dicho análisis.
Antes de entrar en ello, y para ir situando la cuestión en su contexto cultural y
sociológico, hay que tener en cuenta la estrecha relación que existe entre flamenco y
cultura andaluza. A pesar de que éste es un debate siempre abierto, importa señalar que
tanto el flamenco como el concepto ambiguo, y siempre en construcción, de cultura
andaluza tienen su origen en fechas cercanas y se desarrollan en paralelo desde finales
del XVIII. Con la pérdida de las colonias, el surgimiento de la Ilustración y el
pensamiento liberal, se produce en España una crisis que los intelectuales y los grupos
de poder político se plantean afrontar mediante la búsqueda de una nueva identidad
nacional. En esta empresa tuvieron especial protagonismo los románticos. Al menos tres
elementos fueron fundamentales para ir construyendo esa nueva identidad que dejaría su
impronta también en lo que llegaría a ser lo que hoy conocemos por flamenco. Estos
tres elementos son:
Un pasado histórico particular y único en comparación con el de otros países: la
mezcla de culturas históricas acrisoladas que se da en nuestro suelo andaluz permite
reivindicar las influencias recibidas desde Tartesos, pasando por fenicios, romanos,
judíos y árabes, hasta las de gitanos y castellanos. Estas culturas son contempladas
como solapadas dando un carácter particular a la cultura heredada, fenómeno que se
produce con especial intensidad en Andalucía. Aunque lo que se pretende es crearrecuperar una supuesta identidad española, a la larga este sería un elemento fundamental
en la recreación de la cultura andaluza.
Un pueblo heroico. Si de lo que se trataba es de proporcionar cohesión,
sentimiento de pertenencia e identificación común al pueblo, nada como el referente del
heroico pueblo andaluz que rechazó el imparable ímpetu imperial de Napoleón. La
ejemplar gesta de resistencia del pueblo en Cádiz se contempla como modelo de orgullo
popular y se orienta hacia el fortalecimiento de la pertenencia a un proyecto común.
El gitano como personaje popular protagonista: Aunque el gitano en estas fechas
(finales del XVIII y todo el XIX) cuenta con la atención y protagonismo de muchos
países europeos, en el nuestro será el centro de interés y personaje central del
nacimiento y desarrollo del flamenco y “lo andaluz”.
El gitano, perseguido, fiel
guardián de una cultura peculiar, con presencia de las principales culturas orientales y
occidentales otorgaría el “marchamo de calidad” a una cultura propia y a un pueblo
único, crisol de otros muchos. La afirmación de esta identidad propia
en
reconstrucción-recuperación frente a las influencias italianas y francesas será la guía del
desarrollo de nuestra música popular. Ciertamente, nuestra música popular, a la que hay
que unir influencias como los sainetes, las zarzuelas, el bel canto y los bailes y danzas
de la época protoflamenca (chaconas, zarabandas, cachuchas...y, fundamentalmente, el
bolero ) darían origen al flamenco en un proceso de hibridación musical y cultural.
Proceso que no ha cesado nunca a pesar de los intentos de algunos aficionados por
considerar al flamenco como algo impoluto, inalterable, acabado y puro ante las
influencias externas.
En paralelo se van construyendo estereotipos que para algunos autores llegan a ser
marcadores de identidad de lo andaluz. Aunque el concepto de “marcador de identidad”
está muy cuestionado por los estudiosos de la cultura andaluza, éstos suelen ser usados
como referentes al estudiar la cultura andaluza. Hay que tener en cuenta que dichos
marcadores de identidad son comunes a diversos pueblos, que ninguno de ellos cuenta
con la identificación mayoritaria de la ciudadanía andaluza y, sobre todo, que hay que
considerarlos estereotipos creados para buscar la adhesión y cohesión de “la masa”.
(Gustavo Bueno. 1996 y Gerhard Steingress. 2005).
Teniendo en cuenta estas aseveraciones, no podemos pasar por alto que para los
autores que usan los marcadores como referentes, el flamenco es considerado uno de
estos marcadores, y añadimos nosotros que también refleja en sus coplas contenidos del
resto de los marcadores. (Gómez y García,1998).
En este proceso de gestación y desarrollo del flamenco -y de “lo andaluz”- están
presentes los majos y majas, personajes en transición entre lo antiguo y lo nuevo
representando el orgullo y la bravuconería del tópico y típico personaje andaluz. Y, más
allá, como el siguiente escalón, tres personajes femeninos que terminarían por ofrecer el
perfil de lo que se convertirá en prototipo de mujer andaluza plenamente flamenca:
Carmen. La Carmen de Washington Irving, la de Estébanez Calderón y la de Merimée,
esta última la más universal y plena representante de la feminidad andaluza.
Un análisis detallado de estos personajes, de los modelos de masculinidad y
feminidad que representan y el tipo de relaciones que mantienen, de la situación en la
que viven las mujeres en nuestro país en estos siglos nos ofrece como resultado la
constatación de que tanto la cultura andaluza como el flamenco reflejan valores
patriarcales.
LA TEORÍA DE GÉNERO
Pero ¿desde qué principios teóricos realizamos el análisis para llegar a esa
conclusión?. La teoría de género es nuestra herramienta de análisis y la usaremos,
también, para analizar las coplas. Desde ella interpretamos todos los contenidos de este
trabajo.
El concepto de género es, junto con el de patriarcado, uno de los mayores logros
teóricos de la teoría feminista. Surge de la necesidad de conocer en profundidad el
origen y desarrollo del contenido de lo “masculino” y lo “femenino”. Desde el análisis
del género se descubre que lo masculino y lo femenino no son hechos naturales o
biológicos, sino, fundamentalmente, construcciones culturales. Dichas construcciones
han sido la base de la organización social presidida por la desigualdad entre los
hombres y las mujeres, imponiéndose, en todos los aspectos socio-culturales, lo
masculino a lo femenino. Con frecuencia se habla de género, pero, erróneamente, se
suele confundir con sexo. Sexo son las características biológicas diferenciales y
transhistóricas entre varones y mujeres, y el género es la definición social de
capacidades y comportamientos diferenciados según el sexo, y que regulan las
relaciones entre los sexos, (Ballarín.2001)
El sistema de relaciones de poder que impregna la mentalidad de hombres,
mujeres y todo el tejido social es lo que denominamos el patriarcado. Para acercarnos, si
bien de manera esquemática, al concepto de patriarcado hemos ideado una síntesis que
se concreta en cuatro conceptos, a los que tildamos de pilares del patriarcado. Nos
basamos en los estudios de PATEMAN (1995), MILLET (1995), IZQUIERDO (1998),
LAGARDE (1996), MAGALLÓN (1998), MURILLO (1996), y AMORÓS (2001)
entre otros /as.
Así pues los cuatro pilares del patriarcado son los que se expresan en el siguiente
gráfico
PATRIARCADO
PODER Y VIOLENCIA
NATURALEZA
CULTURA
PÚBLICO
PRIVADO
CONTRATO SEXUAL
Resulta muy difícil aislar y describir cualquiera de estos pilares de forma
correcta y completa sin recurrir a los demás. La relación que mantienen entre ellos
es tan estrecha que difícilmente se pueden tratar unos sin hacer referencia a los
demás. Sin embargo, para hacer más comprensible la importancia y ámbito
conceptual de cada uno de ellos los expondremos por separado.
Poder y violencia: El patriarcado es un sistema de relaciones sociales
fundamentado en las relaciones de poder. La búsqueda de poder en cualquiera de los
ámbitos sociales y personales es lo que da sentido a la existencia. Para conseguir el
poder se usa la violencia si es necesario. El hombre tiene la necesidad de competir,
conquistar, ocupar el lugar más alto en la jerarquía, destacar y ocupar espacios de poder.
Es lo que da sentido a las vidas de las personas, pero el patriarcado ha arbitrado un
reparto de funciones estereotipadas que permite que las frustraciones que esta
competencia feroz puede causar en la mayoría de los que no pueden ocupar espacios de
poder social, sean compensados. Hasta el más insignificante de los hombres cuenta con
la aceptación social de que ocupe el poder en el ámbito de lo privado, en el hogar el
hombre es quien manda, quien decide y quien representa a los demás. Así pues, el
hombre ejerce el poder sobre la mujer como mecanismo de compensación y esto es lo
aceptado por todos, incluidas las mujeres que no tienen por qué competir por los
espacios de poder.
Por su parte, la noción de contrato sexual nos plantea, según Paterman, que con
anterioridad a la extensión del matrimonio monogámico, existía la relación de
explotación y propiedad de los hombres sobre el cuerpo de las mujeres. Los hombres
creen que el cuerpo de las mujeres les pertenece y de acuerdo con el convencimiento de
este derecho se relacionan con ellas. El hombre siente que tiene la propiedad de sus
funciones sexuales y toma la iniciativa para apropiarse de ellas; también de las
funciones económicas que se derivan de ello y, además, de sus funciones reproductivas,
no solamente en cuanto a la creación de nuevos seres sino también a su crianza y a la
reproducción del orden social establecido que las mujeres deben realizar a través de la
educación de hijos e hijas.
Con el fin de que se acepten socialmente
los planteamientos o creencias
derivados de los dos pilares anteriores se busca una fundamentación de orden científico
que las avale y justifique. Es así como en paralelo a la construcción-aceptación de los
conceptos contrato sexual y poder del hombre sobre las mujeres surge, desde las más
antiguas teorías filosóficas y religiosas (luego serán
“científicas”), la dicotomía
Naturaleza-cultura.
En efecto, desde Aristóteles, pasando por Rousseau, Hegel, Schopenhauer,
Kierkegaard hasta Nietzsche se ha tratado de demostrar con diferentes argumentaciones
que la naturaleza, es decir, lo biológico es lo que rige la actuación de las mujeres, que
están marcadas por lo genético de tal manera que no pueden escapar a sus designios.
En cambio el hombre, aunque también están mediatizados por el peso de la naturaleza,
es capaz de vencerla, de transgredir el peso de lo biológico hasta domeñarla,
conquistarla y modificarla venciéndola. La herramienta que utiliza el hombre es la
razón. El fiel y disciplinado ejercicio de la razón ha permitido al hombre, según estos
autores, conquistar y dominar lo natural desde lo cultural.
La mujer en cambio carece de la objetividad y la disciplina suficientes y se ve abocada a
actuar desde lo subjetivo, lo intuitivo. Por ello se rige más por los sentimientos. El
argumento principal para sostener esta argumentación es que las mujeres tienen mayor
relación con la naturaleza que con la cultura, sus organismos están especializados en la
reproducción (igual que la naturaleza misma); las mujeres dan la vida y la conservan,
cuidándola. De todo esto se deduce que los hombres están llamados a dominar la
naturaleza y, por ende, a las mujeres, que son naturaleza en si mismas. El ejercicio del
poder de los hombres sobre las mujeres, si es preciso con ejercicio de violencia, es la
consecuencia de toda la argumentación. Cada uno está llamado a ocupar un lugar, un
papel. Nace irremediablemente la necesaria especialización en la que quien gobierna y
controla es el hombre.
Los tres pilares anteriores nos conducen, necesariamente, al cuarto: lo público y
privado. Si somos así es lógico que las mujeres se ocupen de lo privado y los hombres
de lo público. A las mujeres les corresponde al ámbito de lo doméstico (no de la
privacidad que es el servicio que el hombre encuentra en el ámbito doméstico: descanso
afecto, y servicios). No han de disfrutar de la privacidad -sería un egoísmo por su partepues su realización personal estriba en cumplir con sus responsabilidades de
reproducción y cuidado de los demás en el ámbito doméstico. Sus capacidades (empatía,
sensibilidad, atención sobre lo individual y subjetivo) la hacen acreedora de esta
especialización perdiendo el derecho y la posibilidad de dedicación al crecimiento
personal relacionado con lo público: la política, la cultura, la ciencia, la religión etc.
(Murillo.1996) Esta especialización ha construido unos modelos de masculinidad y
feminidad arquetípicos.
Ese corpus construido en torno a los cuatro ejes anteriores conforma
la
mentalidad y los valores patriarcales. Su manifestación es palpable a lo largo de la
historia y en el mayor número de las culturas y continentes. Aunque con diferentes
características y ritos según culturas y entornos geográficos, se trata, en definitiva, de la
organización social desde la que el hombre ejerce su poder sobre las mujeres
disponiendo de sus cuerpos y la producción de los mismos. El desarrollo de las culturas
ha dado origen a grandes cambios, en las sociedades occidentales sobre todo. Uno de
ellos es el avance hacia el logro de mayor igualdad entre hombres y mujeres, pero esto
llega a una minoría, el común de los hombres y mujeres se rigen por estas normas a
pesar de que la legislación, en algunos casos,
consideración igualitaria.
consiga importantes cuotas de
A continuación analizaremos el contenido de las letras flamencas teniendo en
cuenta la visión antes explicitada.
ANÁLISIS DE COPLAS FLAMENCAS
En este apartado se analizan las coplas antiguas y las modernas para establecer
luego una comparación y ver en qué ha cambiado la imagen de las mujeres en las coplas
flamencas. El resultado no es alentador, pues se siguen reproduciendo los mismos
bloques de contenido y la misma consideración denostadora y ofensiva hacia las
mujeres.
Elegir un conjunto de coplas antiguas que sean representativas carece de
dificultades. Existen muchas colecciones publicadas: Melchor de Palau, Manuel
Balmaseda, Juan Manuel Villén, Salvador Rueda, Fernando Belmonte y Francisco
Rodríguez Marín son autores de colecciones de coplas antiguas que bien podrían ser
escogidas para este trabajo. Sin embargo, “Cantes flamencos y cantares”, publicada en
1887 por Antonio Máchado y Álvarez,(Demófilo, padre del poeta Antonio Machado) es
la más recomendable. Algunas de sus coplas se encuentran incluidas en las obras de
algunos de estos autores mencionados antes como Rodríguez Marín. Además, muchas
de estas coplas han sido cantadas a lo largo de toda la historia del flamenco. Es más, aún
se siguen interpretando, incluso por los nuevos flamencos.
Por el contrario, elegir un conjunto de coplas representativas del flamenco actual
no viene a ser fácil. No existe ningún estudio que ofrezca una relación de artistas
suficientemente representativa.
Así pues, recurrí a cuatro especialistas que han
publicado trabajos sobre los nuevos flamencos o flamencos actuales. Con la ayuda de
Faustino Núñez, Luís Clemente, José Luís Ortiz Nuevo y José Manuel Gamboa elaboré
una lista de 33 artistas. De cada uno de estos artistas escogí una obra discográfica de
forma aleatoria. En total analicé 445 letras de los 33 artistas flamencos considerados por
estos cuatro autores como los más representativos del flamenco actual.
A- Análisis de las coplas antiguas
En un primer análisis de las 1086 coplas de Cante Flamenco y Cantares de
Antonio Machado y Álvarez, encontré que 151 coplas contenían mensajes denostadores
u ofensivos para las mujeres. Son estas 151 coplas las que he analizado posteriormente
hasta desmenuzar el grado de denostación que encierran.
Primero las clasifiqué en 9 grupos o bloques temáticos que expresaban distintos
contenidos ofensivos hacia las mujeres. Organicé los grupos por el grado de intensidad
en la denostación, de tal manera que el grupo uno es el que transmite el grado más alto
de ofensa o denostación. El cuadro que expongo a continuación recoge los distintos
grupos de temas, el grado de denostación de cada grupo, una copla representativa y el
número de coplas analizadas de cada grupo.
GRADO DE
DENOSTACIÓN
BLOQUES
TEMÁTICOS
EJEMPLO DE
EXPRESIÓN
NÚMERO DE
COPLAS
9
1- Maldiciones,
-En la esquinita te
amenazas y agresión a espero/chiquilla como
las mujeres
no vengas/aonde te
encuentre te pego
24
8
2- Mujer prostituta ,
mujer deshonrada
-quien se fia de
mujeres/muy poco del
mundo sabe/que se fia
de unas puertas/de que
todos tienen llaves
30
7
3- Mujer mala
-Una mujer fue la
causa/de mi perdición
primera/no hay
perdición en el mundo/
que por mujeres no
venga
34
6
4- Celos y mujer como -La gachí que yo
propiedad del hombre camelo/si otro me la
camelara/sacara mi
navajita/y el pezcuezo
le cortara.
25
5
5- Ironías para
ridiculizar a la mujer.
-De una costilla de
Adán/ Hizo Díos a la
mujer/ Para dejarle a
los hombres/ ese hueso
que roer.
22
4
6- Dependencia
-Mira mis buenas
5
GRADO DE
DENOSTACIÓN
BLOQUES
TEMÁTICOS
EJEMPLO DE
EXPRESIÓN
NÚMERO DE
COPLAS
económica de la mujer partías/ ando pidiendo
limosna/ pa tenerte
mantenía
3
7- La mujer que no se
doblega
-A los árboles
blandeo/ a un toro yo
amanso/ y a ti
flamenca no pueo
4
2
8- El hombre se jacta
de engañar a la mujer
-Porque yo me naje/
no sientas ni llores/
que ese es el pago,
compañera mía /que
damos los hombres
3
1
9- Adjetivaciones
denostadoras hacia la
mujer
-Anda y no presumas
tanto/ que otras
mejores que tú/ se
quedan pa vestir
santos
4
Pasamos a exponer cual es el contenido de cada grupo y ejemplificamos dichos grupos
con una copla:
1- Maldiciones, amenazas y agresión a la mujer
He considerado este bloque temático como el de más alto grado de denostación
porque en sus coplas se hallan expresados malos deseos, amenazas y agresiones. Es la
posición más extrema en la que se puede situar un hombre hacia la mujer, posición que
desemboca en malos tratos y todo tipo de agresiones psicológicas. La autoestima de la
mujer queda anulada ante ese comportamiento soberbio y sexista, sin posibilidad de
contestación desde el razonamiento. El proceso de denostación hacia la mujer
podríamos establecerlo como la sucesión de actitudes cada vez más radicales hasta
llegar
a los malos tratos físicos. Esta sucesión es como sigue: primero,
minusvaloración; después humillación, insultos, maldiciones y amenazas; finalmente,
maltrato físico. Durante todo este proceso se produce maltrato psicológico.
Las coplas de este primer bloque se subdividen, a su vez, en otros dos: uno
formado por
las maldiciones y otro integrado por las que expresan amenaza
y
agresión.
El contenido de las maldiciones bien podría entrar en otros de los apartados de
esta clasificación, pero nos ha parecido conveniente incluirla aquí porque la maldición
es en sí un elemento importante a tener en cuenta dentro del flamenco, sobre todo, por la
aportación gitana. Tanta fue la importancia de la maldición que llegó a ser recogida en
obras teatrales del siglo XIX. No existe sólo dirigida contra la mujer, la maldición se
dirige hacia todo aquello que nos provoca dolor o sufrimiento, aunque en esta ocasión y
dado el tema que nos ocupa, hayamos escogido sólo letras dirigidas contra la mujer.
La maldición funciona aquí como reacción ante la mujer que no se somete a su
voluntad y requerimientos de servicios, cuidados y subordinación o sometimiento. Se ve
claramente el peso de tres pilares fundamentales del patriarcado: El poder que usa este
recurso de imposición de la voluntad masculina, poder para hacer funcional el contrato
sexual, poder para mantener a la mujer encerrada entre las paredes del ámbito doméstico
y sometida a todo porque ese es el destino “natural” de la mujer. Los cuatro pilares
detrás de todas las actitudes que se muestran tras las maldiciones.
En las coplas flamencas analizadas se maldice con agresiones
como clavar
“abujitas y alfileres”, fundirla de nuevo, pegarle un tiro, matarla, darle una “puñalá”,
verla pidiendo limosna. También aparece una maldición no dirigida a la mujer sino a sí
mismo (“se me salten los ojos”) por no poder dejar de verla. Junto a las maldiciones
están las amenazas, veamos a continuación la copla que hemos recogido en el cuadro
para ejemplificar este grupo de coplas:
En la esquinita te espero
chiquilla como no vengas
aonde te encuentre te pego (pág.27, del libro de Demófilo)
Como vemos se trata de una clara amenaza con la sola excusa de no obedecer a su
requerimiento de quedar con él en la esquina. La prepotencia que se expresa en la copla
es síntoma del sentimiento de propiedad que el hombre tiene sobre ella.
2- Mujer prostituta, mujer deshonrada
No hay nada más importante para una mujer y para un hombre, que su honra. La
mujer sin honra no tiene dignidad ni ningún valor y es merecedora de rechazo.
La
prostituta ha perdido la honra. Ahora bien, la honra se puede perder también sin
prostituirse; basta con tener relaciones íntimas antes de la unión matrimonial o fuera de
la misma. El embarazo y la separación también suponen la pérdida de la honra. En
definitiva, dos elementos: la pérdida de la virginidad antes del casamiento y las
relaciones sexuales fuera del matrimonio. En este grupo hemos hecho dos bloques que
muestran lo expresado en el pilar del patriarcado que Carol Paterman trata como
contrato sexual que obliga a la mujer a casarse y doblegarse ante el hombre que tiene el
poder en el ámbito de lo privado. El primero está formado por coplas que se refieren a
relaciones que pueden interpretarse como prostitución; el segundo, coplas referidas a la
pérdida de la honra en general.
Si miramos el tema desde los estudios de Carol Pateman sobre el Contrato
Sexual, descubrimos que la prostitución no es más que otra situación más del ejercicio
de poder que el hombre hace sobre el cuerpo de las mujeres. Así, el contrato sexual no
sólo se hace práctico dentro del matrimonio o dentro del ámbito privado, sino que
afecta a la presencia de la mujer en los distintos ámbitos de la vida real. Aquí vemos
relacionados tres de los pilares del patriarcado: el poder, la dicotomía público-privado,
y el Contrato Sexual. Ahora bien, en el sentir general a la mujer se la considera
prostituta no porque cobre por sus servicios sexuales sino porque mantenga relaciones
con diferentes hombres. Los términos y expresiones que manifiestan esa dura
descalificación son muy variados: “tu eres mu loca”, “tu bia y milagros”, “te pones por
las esquinas”, “anda e duana en duana”, “no tienes tú la cara de dormir de noche sola”,
“jartita de roá”, “ tú eres venta de camino”, “qu`a los perros t`has echao”, “farsa
monea”, etc.
Veamos ahora la copla que hemos escogido como ejemplo:
Quien se fía de mujeres
muy poco del mundo sabe,
que se fía de unas puertas
de que todos tienen llaves. (pág. 147)
El rechazo es algo más que la acusación a una mujer, como puede apreciarse en
esta copla. Aquí se mantiene un tono sentencioso, didáctico; pretende ejemplarizar
considerando a todas las mujeres de igual condición.
3- Mujer mala
Situamos bajo ese rótulo a tres tipos de malas mujeres. En primer lugar, las que lo
son porque embaucan con sus encantos a los hombres procurando, con ello, su
desgracia, “la perdición de los hombres”. En segundo, la mujer falsa, que engaña al
hombre y “muestra dos caras”, mudando de parecer. Y en tercer lugar, las dos madres:
la propia y la suegra. En los tres tipos de mujeres se encuentra el interés por dañar y
hacer sufrir al hombre. Los tres subgrupos van ordenados según su grado de denostación
hacia la mujer.
La "mala mujer" es una figura muy usada en el flamenco, razón por la cual este es
un nutrido apartado. Casi siempre que aparece la expresión " buena mujer" se refiere a
la madre, aunque, tampoco la madre escapa a los ataques del hombre. El término
"perra" es usado siempre en negativo y es sinónimo de mala.
Una mujer fue la causa
de mi perdisión primera:
no hay perdisión en er mundo
que por mujeres no benga.(pág.54)
Este es un ejemplo claro de culpabilización
de la mujer, en el que, además, se
recurre a lo didáctico y ejemplificador al extender dicha culpa a todas las mujeres.
4- Celos y mujer como propiedad del hombre
Este bloque es extensísimo. En las coplas seleccionadas vemos que los celos
muestran el sentido de la propiedad que el hombre tiene con respecto a la mujer. Pero el
concepto de propiedad arranca del surgimiento de la institución del matrimonio
monogámico; a través de él, la política sexual que se desarrolla es la de total sumisión
del cuerpo de la mujer con todo lo que produce, incluida la descendencia, Así pues, la
heterosexualidad enfocada al matrimonio monogámico da carta de naturaleza al
patriarcado en el que el hombre se configura como centro de poder absoluto frente a las
mujeres.
Los celos se dan, en parte, por entender el hombre que la mujer le pertenece en el
sentido literal de la palabra, el hombre es el dueño y señor de la mujer y esta le debe
fidelidad. Cuando no existe la fidelidad por parte de la mujer, el hombre pierde el honor
y se siente celoso porque entiende que la mujer debe ser para él en exclusiva.
En estas coplas encontramos una gran desconfianza del hombre hacia la mujer.
Cualquier acción puede ser motivo de desconfianza; incluso hablar con otro hombre.
Este también es un grupo que encierra una gran dosis de denostación. Ese sentimiento
de propietario exclusivo de la mujer es muy peligroso porque anula la libertad de la
mujer. Aun así, el grado de denostación de las letras de este bloque es inferior a los
anteriores.
En este bloque las palabras o expresiones clave con más carga denostativa son:
infiel (refiriéndose a la mujer), engaño, abandono, hablar con otro y desconfianza.
La gachí que yo camelo,
si otro me la camelara
sacara mi nabajita
y el pezcueso le cortara. (pág. 90)
Los celos pueden llegan a ser tan fuertes que se crea una relación basada en el
chantaje y la amenaza de muerte. Ante esto la mujer debe tener cuidado y alejarse de
todos los peligros. No hablará con nadie, no se mostrará afectiva ni cercana a ningún
otro hombre. Lo que aquí se plantea ha cimentado la justificación psicológica de los
malos tratos y hasta la muerte de muchas mujeres.
5- Ironías para ridiculizar a la mujer
Las coplas incluidas en este quinto bloque temático bien podían estar ubicadas
en otros diferentes, pues contienen elementos comunes a los criterios de otros bloques.
A pesar de ello hemos preferido reunirlas porque poseen una característica común:
ironizan ridiculizando a la mujer. Como ya he dicho, he preferido incluirlas aquí por su
carácter irónico y burlesco, que da un sello de desconsideración y de inferioridad. Esta
ironía (en general, no sólo en el caso de la mujer) es propia de la poesía popular. El
flamenco hereda de los cancioneros medievales y renacentistas el tono jocoso, satírico e
irónico de muchas de sus coplas. Los denuestos aparecen con formas y expresiones
variadas: dependencia de la mujer con respecto al hombre, sumisión, inferioridad, sin
honra, cotorrería, criticona, busconas, sensiblera fingidora, indina, falsa, propiedad del
hombre, etc. El grado de denostación varía en función de cada copla. En estas coplas
no existe un tema común ni un grado homogéneo de denostación. Son coplas con
diferente temática. A veces el agravio es algo ligero, otras es pura misoginia en la
medida en que se generaliza a todas las mujeres aquello de lo que se la acusa.
De una costilla de Adán
hizo Dios a la mujer,
para dejarle a los hombres
ese hueso que roer. (pág.147)
La religión católica ha aportado muchos elementos que refuerzan la misoginia o al
menos la minusvaloración de la mujer; entre ellos la acción indigna de la primera
mujer: fue Eva quien arrastró al hombre al pecado haciéndole probar la manzana. Con
ello condenó al ser humano a una vida fuera del paraíso. La pecaminosa naturaleza de la
mujer es, además, incompleta, una copia del hombre, la naturaleza de la mujer es
incompleta, ya que salió de una costilla de Adán. Esa costilla se convertirá para los
restos de la vida en un estorbo, en una condena para el hombre, en "un hueso duro de
roer".
6- Dependencia económica de la mujer
En los bloques temáticos anteriores se han incluido un buen número de coplas
cuyo contenido se refiere de alguna manera a la dependencia de la esposa respecto del
marido. Sin embargo, el asunto de la dependencia económica es tan determinante en las
relaciones sociales en el modelo patriarcal y aparece tanto en las letras flamencas que
conviene que haya un bloque dedicado exclusivamente a ello. En estos casi dos siglos
de desarrollo del flamenco, la situación de la mujer ha sido de total dependencia en el
campo económico. La legislación imposibilitó a la mujer realizar estudios y formarse
para acceder a una profesión y por lo tanto a una forma digna de ganarse la vida.
Además, se la ha vetado para acceder al mundo laboral, entendiéndose que tenía que
dedicarse a la familia en exclusiva.
Sólo en situaciones extremas como la muerte del marido, la soltería o la necesidad
familiar por incompetencia del marido o por imposibilidad de éste para llevar dinero a
casa, se justificaba que la mujer trabajara. De cualquier manera, los trabajos a los que la
mayoría se podía dedicar eran el servicio doméstico y algunas profesiones consideradas
propias de la mujer. Con la llegada de la industrialización se ve conveniente por
necesidades del sistema que la mujer se incorpore al mundo laboral. Comienza a entrar
en las industrias textiles y de tabaco. Pero cuando esto genera problemas como la
desatención del hogar, que provocaba situaciones que obstaculizaba el rendimiento de
los hombres, la mujer vuelve al hogar y o queda relegada, mayoritariamente, al sector
primario. A esto hay que añadir la postura de la iglesia católica, con la Encíclica Rerum
Novarum, que va en el mismo camino, considerando “trabajos impropios de la mujer” a
todos aquellos que de alguna manera, le obstaculizaban desarrollar su labor en el seno
familiar. Por otra parte, el código Civil de 1889 en sus artículos 59 y 61 deja en manos
del marido el control absoluto del dinero y los bienes de ambos.
Con este panorama no es raro que se haya heredado en la cultura popular y en la
culta la posición que se muestra en estas coplas, en las que el hombre se aprovecha de
su situación de privilegio y usa la dependencia a la que la mujer se haya sometida para
chantajear o vincular sus relaciones sentimentales y sexuales a la relación económica de
dependencia. En estas coplas, que he considerado de menor carga denostadora que los
grupos anteriores, aparece un vocabulario que ya lleva implícito esa relación a la que
me referí antes: “tenerte mantenía”, “me pides pa la plaza”, etc.
Veamos ahora una copla de ejemplo:
Mira que güenas partías:
ando pidiendo limosna
pa tenerte mantenía.(pág.29)
Lo contrario puede provocar situaciones que rompan la relación ideal: la mujer se
somete al hombre. Tan de obligado cumplimiento social es que sea el hombre quien
lleve el dinero a casa que no pide limosna para sobrevivir, sino para tener a la mujer
"mantenía".
7- La mujer que no se doblega
No es este un bloque temático muy prolífico en coplas, pero es significativo
porque ilustra el rechazo del hombre a aceptar que la mujer pueda tener carácter,
personalidad y orgullo suficiente como para no doblegarse ante sus esfuerzos por
someterla. Entonces el mensaje se torna acusador, insultante y de reproche; otras veces
se muestra como impotencia, impotencia también por las presiones sociales que le
obligan a mantener una máscara que oculta su “falta de hombría” y “autoridad
patriarcal”. Si no oculta su incapacidad para doblegar a la mujer, será castigado por la
sociedad siendo apartado de la consideración de un “hombre de verdad” con todas las
prebendas que esta consideración conlleva.
A los árboles blandeo,
a un toro bravo yo amanso,
y a ti, flamenca, no pueo. (pág.21)
Se sorprende el hombre de que siendo él tan fuerte y diestro en someter a
animales y plantas, no pueda hacer lo mismo con la mujer. Aquí prima el valor de la
imposición por la fuerza, que según la mentalidad del que canta, es la forma natural de
tratar a animales, plantas y mujeres.
8. El hombre se jacta de engañar a la mujer
Es tan grande la seguridad que tiene el hombre en su superioridad y en que ésta
es plenamente aceptada por la sociedad, que no tiene reparos en engañar a la mujer. La
sociedad le valorará el engaño, le verá como un “macho”, de manera amable se dirá “es
que es muy mujeriego, le gustan mucho la mujeres”, etc. El patriarcado ha impedido la
simetría, la relación de igualdad para con las mujeres.
Porque yo me najé
no sientas ni yores,
que ese es er pago, compañera mía,
que damos los hombres. (pág. 44)
9- Adjetivaciones denostadoras hacia la mujer
Este último bloque está formado por una serie de coplas en las que se usan
adjetivaciones insultantes o con sentido vejatorio y que escapan a los contenidos de los
ocho bloques anteriores .
Veamos la copla que sirve de ejemplo:
Anda y no presumas tanto,
que otras mejores que tú
se quean pa bestí santos. (pág.21)
Generalmente se incita a la mujer a cultivar la belleza, a la que debe dedicar gran
parte de su tiempo porque de ello depende, en buena medida, el éxito en su vida
personal. Pero, paradójicamente, si son presumidas se las amenaza con la soltería
(como ocurre en esa letra). También queda claro en esta copla el tono negativo de la
soltería; "pà bestí santos" quedan aquellas mujeres que generalmente no se han querido
o podido casar, y dedican su tiempo libre a prestar ayuda en las iglesias. Si un hombre
queda soltero se dirá que es un "solterón de oro", pero si es la mujer quién se queda
soltera se convertirá en una "solterona", término claramente peyorativo.
Hasta aquí el análisis de una de las más importantes recopilaciones de coplas
flamencas del siglo XIX. Pasemos ahora a comprobar cómo los aspectos anteriores se
dan también en las letras que interpretan los artistas flamencos actuales.
B- Análisis de coplas actuales
Como ya dijimos, hemos escogido una muestra de 33 obras pertenecientes a los
33 artistas actuales siguientes:
Maite Martín, Carmen Linares, Miguel Poveda, Arcángel, Macanita, Sorderita,
Retama, Estrella Morente, Enrique Morente, Diego Carrasco, Martires del Compás,
Lole y Manuel, Camarón, Raimundo Amador, José Mercé, Navajita Plateá, Barbería del
Sur, Duquende, Manzanita, Martirio, Lebrijano, Guadiana, La Susi, Cherokee, José
Parra, Potito, Caña de Lomo, Ginesa Ortega, La Tobala, Palo Dulce, Remedios Amaya,
Barrio y Niña pastori.
Las obras analizadas contienen 445 coplas. De estas hemos localizado 75 coplas
que presentan algún grado de denostación u ofensa contra las mujeres.
GRADOS DE
BLOQUES
DENOSTACIÓN
TEMÁTICOS
9
1- Maldiciones y amenazas
NÚMERO DE COPLAS
10
a las mujeres
8
2- Mujer prostituida, mujer
10
deshonrada
7
3- Mala mujer
11
6
4- Celos y mujer como
13
propiedad del hombre
4
6- Dependencia económica
6
de la mujer
3
7- La mujer que no se
doblega
11
Como vemos, se siguen interpretando coplas que denigran a las mujeres. Los
porcentajes son más altos que en el caso de las coplas antiguas, aunque sólo aparecen
coplas que podemos encuadrar en seis de los nueve grupos. Un detalle curioso es que
los grupos principales, es decir, los que tienen mayor número de coplas, son los que
presentan los más altos grados de denostación,
Otro aspecto diferenciador importante es que por ser las coplas de los nuevos
flamencos más extensas y con otra estructura poética, -muchas de ellas no están sujetas
a la estructura métrica de los palos clásicos- , cada letra puede hacer referencia a varios
bloques temáticos. También hemos de tener en cuenta, que hay otras coplas que no
pertenecen a ninguno de los nueve grupos, lo que ha dificultado la categorización desde
la estructura de bloques temáticos usada para con las coplas antiguas.
Teniendo en cuenta estas salvedades diremos que el análisis de las letras de los
Nuevos Flamencos nos ha llevado determinadas conclusiones. Así, podemos apreciar
que el flamenco nuevo se hace eco de la problemática social actual, que es sensible a los
gustos actuales, a los temas de moda. El flamenco nuevo es hijo de su tiempo, se ha
actualizado: temas como el racismo, las drogas, etc. están en sus letras, aunque se
siguen cantando muchas de las coplas que se recogen en la colección de Demófilo. En
este sentido sorprende que en la sociedad del conocimiento, de nuevas tecnologías,
profesiones y relaciones complejas coexistan con las actuales letras otras con
contenidos referidos a épocas muy anteriores, letras en las que se alude al burro como
medio de transporte, a costumbres ya en desuso, y trabajos ya inexistentes, además de
los contenidos sexistas, que son objetivo de este trabajo.
Esta copla de tientos tangos que cantaba Mairena se sigue cantando en público:
Quedate con Díos burrita cana
que treinta reales tú me costaste
que a la primera carguita de agua
los cantaritos tú me quebraste.
No deja de sorprender que la permanencia de coplas tan anacrónicas se produzca
al tiempo que los artistas flamencos tienen sus páginas web, no pueden prescindir del
móvil, tienen estupendos equipos de grabación en sus casas, se comunican en segundos
con cualquier lugar del planeta a través de internet y disponen de medios para
promocionarse inimaginables en la primera época de profesionalización del flamenco.
El fenómeno de la globlalización no ha conseguido que se prescinda de coplas que
escasa tienen referencia en la realidad actual.
Navajita Plateá expresa algo de lo que estamos exponiendo en la siguiente letra
de su trabajo “Contratiempos”:
Un grito al aire
Ya no van los gitanos como antes,
con el burro a trabajar.
Ahora llevan coches elegantes ,
y viven en la ciudad.
Ya no somos los gitanos como antes,
estamos integrados en la sociedad.
Además podemos votar,
pues estamos apuntados
en el censo electoral.
Qué está pasando en el mundo,
el planeta va a estallar,
que si la guerra en Croacia
............................................
Y el mundo le dá la espalda,
y no se enteran de "ná".
Dale vuelta a tu pasado
y te podras enterar
que "to" somos mestizos ,
el que menos y el que más,
tiene algo de judío,
de gitano o musulmán ,
sangre negra o africana,
asiático que más dá.
Veintitantos en la trena,
lo que tuvo que pagar,
pero mucho no se enteran
lo que tuvo que pasar.
y hasta que vio la bandera
de Amnistía Internacional.
Resulta contradictorio que este grupo (Navajita Plateá) muestre tanta
sensibilidad recogiendo temas sociales como los que se muestran en este tema: racismo,
las guerras y los derechos humanos, y sin embargo mantengan contenidos sexistas en
este mismo álbum, en temas como Miraita y Contratiempos.
Otro aspecto clave de las coplas del flamenco actual es que la imagen que se
ofrece de la mujer no ha cambiado gran cosa con respecto al siglo XIX . Como dijimos
antes, en las 33 obras musicales analizadas tenemos un total de 445 temas; podemos
llamarles temas, letras o coplas. La diferencia entre las coplas flamencas y éstas son
tantas en su estructura, que no creo que puedan ser llamadas de la misma forma, aunque
se las califique como de Nuevos Flamencos. De esos 445 temas, al menos 75 de ellos,
es decir, el 16.85% tienen contenido de denostación u ofensa hacia las mujeres. Una
proporción mayor que la que arrojaba el análisis del libro de Antonio Machado y
Álvarez .
Hemos podido comprobar que en la mayoría de las composiciones se plasman
relaciones amorosas donde se alaba la relación amorosa o a la mujer misma, pero en este
último caso, siempre lo es por aspectos relativos a su físico o a su bondad, ternura y
sensibilidad. Son "aspectos propios de su sexo", nunca por su inteligencia, valentía,
coraje, seguridad, etc. Es decir, no aparecen nuevos papeles que, de hecho, hoy
representa la mujer en la sociedad en el mundo laboral, científico, político, cultural, etc.
Los temas siguen anclados en el pasado en este aspecto.
Por otro lado, siguen apareciendo letras denigrantes para la mujer. Hay que
destacar la sorprendente existencia de algunos temas que son claramente misóginos. Es
el caso de "Tenga tu amor" de
CAÑA DE LOMO
que destaca, con muy mala intención, un
tipo de mujer casi inexistente. Mención muy especial merece el tema “Túmbala” de
BARBERIA DEL SUR , que puede calificarse como de apología de la violación.
Aparecen temas clásicos que se arrastran desde las coplas del siglo XIX y que
hablan de los celos, de la mujer falsa o controladora de la libertad del hombre, las
maldiciones, la honra o deshonra de la mujer, el sentido de la propiedad del hombre
sobre la mujer, la virginidad, la mujer provocadora, la dependencia económica, "el
rapto" de la mujer y la intervención de la familia como salvaguarda de la virginidad de
la hija, la suegra mala, etc. Junto a todos esos temas hacen aparición nuevos elementos
que estaban presentes en las letras clásicas, aunque no con los matices de modernidad
actuales. Por ejemplo, la copla ya clásica contenida en la recopilación de Demófilo:
Dices que no me quieres,
penas yo no tengo ninguna
porque yo con tu querer
no había hecho escrituras.
La letra actual sigue siendo casi lo mismo; la diferencia está en que, en esta
ocasión, es una mujer la que canta. En tiempos pasados, la mujer o cantaora que se
planteaba las relaciones amorosas así, al margen de los "papeles" del matrimonio, estaba
considerada una "cualquiera"; hoy hombre y mujer deciden con mayor libertad sobre
sus relaciones amorosas y poseen mayor autonomía para decidir cuándo y con quién se
relacionan. Igualmente, hay algún ejemplo en el que la mujer expresa su firme decisión
de romper con una relación que no le interesa. Este cante se convierte en un canto de
libertad. En el siguiente ejemplo, un tema de La Tobala, se esboza la ruptura del modelo
patriarcal.
"Amigo, yo te tengo que cantar
como el pajarillo canta
cuando llega el nuevo día
que alegre mueve sus alas
buscando la libertad"
Es importante reseñar que a pesar de la existencia de coplas que mantienen una
actitud cotidiana de denostación hacia la mujer en los temas más radicalmente duros,
encontramos en ellas dos vertientes: a) la de incitación hacia los malos tratos; y b) el
rechazo de los malos tratos, algo esperanzador y novedoso en la línea del flamenco. En
el caso de El Barrio algunas letras muestran denostación en temas como celos, mujer
como propiedad el hombre, mujer mala, maldiciones, y, por otra parte, denuncia los
malos tratos. Es, pues, un avance en este campo, pero acompañado de inmadurez en los
análisis y en la consideración de lo que es injusto.
En síntesis podemos concluir que aunque la proporción de coplas que muestran
denostación es mayor en las coplas de los Nuevos Flamencos, también encontramos
ciertos avances en el contenido de las mismas. Estos avances son particularmente
protagonizados por las mujeres artistas que se expresan con letras que, en alguna
medida, se rebelan ante su situación, en otras ocasiones muestran claramente su apuesta
por la libertad enfrentándose así a su pareja mostrando un orgullo y dignidad que era
imposibles de manifestar antes. También las artistas interpretan ahora coplas flamencas
en voz de hombre, lo que denota, a veces, un interés por manifestar la igualdad que se
desea.
En el caso de los hombres sólo se producen cambios importantes con el tema de
los malos tratos, pero existen las dos posturas o actitudes con el tema. Se trata de un
avance modesto, aunque positivo; antes no existían rechazos claros hacia los malos
tratos por parte de los cantaores, ahora; al menos, sí los podemos encontrar.
Otros temas de las nuevas masculinidades no llegan a aparecer. No hemos
encontrado ninguna copla en la que un hombre plantee revisar o cuestionar el papel
estereotipado que el patriarcado ha generado en los hombres. La valentía que se puede
tornar en agresividad, el sentido de la propiedad sobre las mujeres, el complejo de
superioridad, la excesiva disciplina y la rigidez en las relaciones hasta el extremo de no
mostrar mas sentimientos que la ira, son temas que nunca se cuestionan en las coplas
flamencas cantadas por hombres. Antes al contrario, se aprecian especialmente coplas
que tratan de masculinidad en sentido tradicional y patriarcal.
El hombre no ha de llorá
hasta que tenga la mare muerta
o enferma de gravedad.
!Que lástima será el ver
la prenda que un hombre estima
en manos de otro gaché
por ser un hombre gallina
PARA TERMINAR
El análisis sintetizado en las páginas anteriores ha sido considerado novedoso - no
se ha recogido hasta ahora en el campo de estudios del Nuevo Flamenco- e interesante.
Los
trabajos sobre
este nuevo movimiento se han centrado, hasta ahora,
en la
conveniencia o no de apoyarlo y en explicar su desarrollo histórico. Se duda de su
bondad de cara al futuro del flamenco; también se ha advertido que la calidad literaria
de las letras está muy por debajo de las del flamenco clásico. Pero lo que es indudable
es que este movimiento es imparable. Por otro lado, los artistas que se encuadran en él,
reivindican la renovación y actualización del contenido de las coplas, que hasta ahora
había cambiado poco. Ellos pretenden expresar en nuevas claves flamencas lo que viven
en la actualidad. Por todo ello, es muy interesante que este aspecto del papel de la mujer
sea estudiado, de cara a sugerirles una actualización también en este campo. Todo ello,
beneficiaría al flamenco, a la sociedad general y a la mujer en particular.
Una vez que hemos visto que el contenido de las coplas flamencas, tanto clásicas
como nuevas, viene impregnado por la cultura patriarcal y que, a pesar de los avances,
sigue el patriarcado influyendo en contra de nuestras posibilidades de desarrollo
personal como seres sociales activos y transformadores, hemos de profundizar en
estudios más serios en este campo, favorecer la creación, interpretación y grabación de
nuevas coplas más cercanas a la realidad vivida y con contenidos más adecuados a la
consideración igualitaria de hombres y mujeres. Desde la tesis de la que salen estas
páginas, se aboga por el trabajo en la escuela con doble sentido, el de incluir el flamenco
como valor curricular–cultural y el de trabajar los contenidos coeducadores de manera
que se prestigie el flamenco en ese doble sentido. Pero tratar la forma de intervención, la
orientación didáctica y las unidades didácticas que se proponen, escapa al objetivo de
este artículo, Por ello cerramos aquí advirtiendo el hecho: las coplas antiguas y las
actuales, en una proporción significativa, expresan y transmiten valores patriarcales que
son anacrónicos y nocivos para el flamenco mismo y para la sociedad que consume este
producto artístico y cultural.
BIBLIOGRAFÍA
AMOROS, CELIA (Directora) (2002). 10 palabras clave sobre mujeres. Pamplona, Editorial
Verbo Divino.
BALLARÍN, PILAR (2001). La educación de las mujeres en la España contemporánea. Madrid,
Editorial Síntesis Educación.
BUENO, GUSTAVO (1996). El mito de la cultura. Barcelona, Edita Prensa Ibérica . S.A.
GARCÍA, GÉNESIS (1993). Cante flamenco, cante minero. Una interpretación sociocultural.
Barcelona, Anthropos.
IZQUIERDO, MARÍA JESUS (1998). El malestar en la desigualdad. Madrid, Cátedra S. A.
LAGARDE, MARCELA (1996). Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia. Madrid,
horas y HORAS.
MACHADO, ANTONIO (1975). Cantes Flamencos. Madrid, Espasa Calpe. Colección Austral.
MAGALLÓN, CARMEN (1998). " Sostener la vida, producir la muerte: estereotipos de género y
violencia", en FISAS, VICENC (ed.) El sexo de la violencia. Barcelona, Icaria, págs. 93
-117.
MILLETT, KATE (1995). Política sexual. Madrid, Cátedra S. A.
MURILLO, SOLEDAD (1996). El mito de la vida privada. De la entrega al tiempo própio.
Madrid, Siglo veintiuno editores.
PATEMAN, CAROL (1995). El contrato sexual. Barcelona, Anthropos.
STEINGRESS, GERHARD (1993). Sociología del cante flamenco. Jerez, Centro Andaluz de
Flamenco.
STEINGRESS, GERHARD (2002). ”El flamenco como patrimonio cultural o una construcción
artificial más de la identidad andaluza”. Andulí revista Andaluza de Ciencias Sociales.
Sevilla, Editada por el Departamento de Sociología de la Universidad de Sevilla, págs. 4364.